Caballero, la apuesta que salió mal

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Cuando el 22 de mayo pasado se conoció la noticia de que Sergio Romero era desafectado de la Selección Argentina por una lesión en su rodilla, automáticamente Franco Armani sacó todos los números para ocupar el arco en el debut ante Islandia.

Lo cierto era que el arquero de River jamás había sido convocado a la Selección, pero su brillante semestre en Nuñez era suficiente argumento para despejar cualquier duda que pudiese recaer sobre sus espaldas. O sus manos, precisamente. Era una certeza que se escuchaba en cualquier mesa de café o programa mundialista: “Armani tiene que ser el arquero titular”.

Sin embargo, a medida que fueron transcurriendo los entrenamientos del seleccionado quedó claro que Jorge Sampaoli tenía otros planes. Poco a poco se fue instalando la versión de que Wilfredo Caballero, arquero suplente en Chelsea, coincidía con el gusto del entrenador y se acercaba a la titularidad.

El caso de Willy era bastante parecido al de Romero, ya que llegaba sin continuidad en su club (apenas 13 partidos en la temporada 2017/2018), pero con la gran diferencia de que apenas contaba con un par (literal) de partidos en la Selección Argentina. De hecho, su debut había llegado en el amistoso ante Italia, en el que tuvo una buena actuación, pero luego la opacó con paliza sufrida ante España.

La justificación de Sampaoli apuntaba a que Caballero tenía mejor juego con los pies que Armani, lo que encajaba mejor en su idea de salir jugando desde el fondo sin “rifar” la pelota. Finalmente, el arquero de 36 años fue confirmado en el arco albiceleste y semanas más tarde llegó el esperado debut ante Islandia.

La justificación de Sampaoli era que Caballero tenía mejor juego con los pies que Armani, lo que encajaba mejor con su idea de salir jugando.

En aquel 1-1 no ofreció seguridad en las pocas intervenciones que tuvo: en la jugada del gol salió mal, de manera apresurada, con poca convicción, dejando un rebote para el tanto del rival. Pero la primera señal de alarma había aparecido minutos antes cuando una desinteligencia con Marcos Rojo por poco no fue aprovechada por los delanteros islandeses.

Finalizado el encuentro, Sampaoli fue consultado acerca de su elección para el arco. “Caballero es titular no sólo por cómo juega con los pies sino también por una relación entre él y sus compañeros dentro de la cancha. Es una decisión vinculada al tiempo de trabajo que tuvimos. Franco estuvo menos tiempo que Willy y lo elegimos por eso”, explicó.

Ante Croacia, un rival de jerarquía, el DT reafirmó su decisión y lo mantuvo en el arco. También mantuvo la idea de salir jugando desde el fondo, aunque rápidamente quedó claro que eso no iba a ser tan sencillo; Croacia presionaba con cuatro -y hasta cinco- jugadores en la salida y, tras varias complicaciones entre los defensores, Caballero comenzó a despejar hacia el campo rival.

Justamente, a partir de esta situación, se dio uno de los momentos claves del encuentro: tras un rechazo largo del arquero, Sampaoli le recriminó no haber respetado el plan. Este reproche del entrenador terminaría siendo premonitorio y fatídico.

Minuto 53, error de Willy, gol de Ante Rebic y lo que todos conocemos. Derrota bochornosa, memes, las críticas hacia los jugadores (con Messi a la cabeza) y la bomba nuclear que explotó durante el fin de semana.

Ahora, con la clasificación en jaque, es casi un hecho que llegó el turno de Franco Armani para salvar el arco argentino y sostener, en última instancia, a un equipo que ofrece pocas garantías. Ante Nigeria, un rival que viene agrandado, el arquero con mejor presente del fútbol argentino deberá demostrar por qué la gente reclamaba a gritos su presencia en la Selección Argentina. Ahora o nunca.