Busca Ercolini develar las tres grandes incógnitas sobre Lagomarsino

El Canciller - Comentarios

A Diego Lagomarsino le espera un día más que largo. Ya está sentado en el juzgado de Julián Ercolini, junto con el fiscal Eduardo Taiano, el funcionario que lo llevó a esa situación. Para el fiscal, Lagomarsino participó de un plan criminal para matar a Alberto Nisman.

Adelantó la defensa del informático que está dispuesto a declarar y a contestar preguntas. No es su primera vez en Tribunales. En enero de 2015, luego de que se conociera la muerte del fiscal, se presentó a explicar que el arma encontrada en el baño del departamento de Le Parc era suya. Las dudas acerca de su trabajo, su relación y qué hizo ese sábado 17 de enero nunca se disiparon del todo.

¿Por qué le lleva el arma?

La Bersa 22 que terminó con la vida de Nisman estaba a nombre de Lagomarsino. Él mismo dijo que la llevó hasta Puerto Madero porque el fiscal se la pidió después de un diálogo donde le dijo que no confiaba en su custodia. Según el peritaje de Gendarmería, por el lugar en donde apareció el arma, no es posible que se haya tratado de un suicidio. El Cuerpo Médico Forense había dicho lo contrario.

¿Cuál era su trabajo?

Según explicó en esa primera declaración y luego en múltiples entrevistas, él había sido contratado directamente por el titular de la UFI-AMIA. También, sostuvo después que Nisman le pedía la mitad de su sueldo (20 mil pesos) y que él se dedicaba a asesorarlo muchas veces “de manera remota”. Es decir, que Lagomarsino tenía acceso a las computadoras del fiscal.

“En ningún momento Alberto me nombró a Stiuso”, aseguró Lagomarsino. Cuando la causa aún estaba a cargo de Viviana Fein y la juez Fabiana Palmaghini, aparecieron varios testimonios que, por lo menos, evidenciaban algún contacto entre el imputado y los servicios de inteligencia. “No tengo dudas que Lagomarsino era de los servicios”, sentenció Sandra Arroyo Salgado en más de una oportunidad. Carlos “Moro” Rodríguez, ex agente de Inteligencia del Ejército y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, dijo en la causa que presentó a empleado y a empleador y que no creían en la teoría del suicidio.

 

En la causa, aún está pendiente una medida que encargó en su momento la fiscal Fein: un entrecruzamiento telefónico entre Stiuso, el exjefe del Ejército, César Milani, y Fernando Pocino, un ex director de la Agencia Federal de Inteligencia (exSIDE). Todos estos actores registraron muchas llamadas en las horas previas a que se conociera la muerte de Nisman.