Buena letra: evitar el caos y controlar los precios, la esperanza de Macri frente al FMI

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Marcos Peña y Durán Barba no quieren agitar el caos. Prefieren evitar los grandes conflictos en las calles para dar una señal amigable al mundo. Un guiño que revele una cierta tranquilidad en el país para lograr finalmente el desembolso del Fondo Monetario Internacional.

¿Por qué? En plena negociación de Nicolás Dujovne con los directivos del FMI, la idea principal del Gobierno es cumplir a rajatabla con los pedidos (algunos de ajuste) del organismo que conduce Christine Lagarde. Entre ellos, además, hay un rasgo esencial: evitar dar una imagen de caos.

Sin embargo, las calles estuvieron colapsadas y fueron el centro de los flashes por las protestas de los metrodelegados, los docentes y otras organizaciones en reclamo de aumentos por encima del 15% que propone el Gobierno. En la Casa Rosada confían en que las manifestaciones empiecen a desinflarse con la llegada del Mundial de Rusia.

El otro escenario en el que el Gobierno está jugando fuerte es en el mundo empresarial. Allí, donde se siente más cómodo, los principales dirigentes de Cambiemos (Caputo, Dujovne y Cabrera, por ejemplo) encabezaron reuniones con los CEOs de las compañías para asegurarse un guiño de cara a la negociación con el FMI.

Sin embargo, hay un punto que preocupa a Macri: el impacto de los precios. Lo dijo la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal: “Voy a empezar a mostrar a los empresarios que aumenten los precios”. “Algunos se están aprovechando de la suba del dólar”, remarcó.

La supuesta incorporación del ministro de Interior Rogelio Frigerio a la mesa chica de Cambiemos no fue casualidad. Hay todo un trasfondo político: la relación con los gobernadores y la injerencia de los mandatarios en el Congreso Nacional. Allí, el Frigerio deberá limar asperezas con algunos gobernadores que se muestran resistentes al acuerdo con el Fondo.

En Cambiemos insisten en que el rescate del FMI es fundamental para financiar el gradualismo, al menos hasta el 2019. Por eso, creen que dar el mensaje de un país “prolijo” aceleraría los trámites para alcanzar un acuerdo satisfactorio para las expectativas de la Argentina.

De fondo, la cuenta regresiva de Marcos Peña está en marcha. ¿Por qué? Por el Mundial. En la Casa Rosada tachan los días para que llegue la cita más importante del fútbol para aflojar las tensiones e intentar surfear con mayor cintura una crisis que no desapareció del todo.