Brasil: el ¿nuevo? epicentro de la pandemia y otro frente abierto para Bolsonaro

El gigante sudamericano superó los 10.000 muertos y acumula más de 160.000 infectados: científicos lo ubican como el próximo foco de expansión del COVID-19. El cortocircuito entre Bolsonaro y O'Globo.
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502, 467, 664 y 804. Estas cuatro series de números no corresponden a ningún código postal ni tampoco a la lotería, sino que son el registro diario de muertos por coronavirus de los últimos cuatro días en Brasil: en lo que va del mes de mayo, los fallecidos ya suman más de 5.000. Esta cifra es mayor que el acumulado total del resto de países en América del Sur desde el inicio del brote.

Es que en plena pandemia, el gobierno de Jair Bolsonaro se enfrenta con varios frentes que van desde la situación sanitaria –es la sexta nación con más contagios– pasando por los pronósticos económicos a la baja y el debilitamiento del frente interno, con las turbulentas salidas del gabinete de Sergio Moro y Luiz Hernique Mandetta, ministros de Justicia y Salud, respectivamente.

La crisis sanitaria, claro está, es lo más urgente. Con un promedio de casi 8.000 casos nuevos en la última semana, el gigante sudamericano corre el riesgo de ser el próximo epicentro mundial del brote de COVID-19, lugar que hoy ocupa Estados Unidos. Pero más allá de las similitudes -ya sea de personalidad o de manejo de gestión- entre Bolsonaro y Donald Trump, lo que respalda esa hipótesis son los números epidemiólogicos.

El muy citado (y poco explicado por agencias) estudio de los científicos brasileños Pedro de Lemos Menezes, Vitor Valenti y David Garner -los primeros dos, investigadores de universidades locales, el tercero de Oxford- expresa una semejanza de una curva de infectados entre EE.UU. y Brasil.

El período que se toma como comparación para el informe son los 31 días siguientes a la quinta muerte por coronavirus. Allí los científicos explican que, si bien las cifras fueron un poco más bajas en Brasil, la multiplicación diaria de los infectados es bastante similar entre ambos países. Incluso, en la proyección a futuro, las muertes por la pandemia en territorio brasileño podían ser mayores que las norteamericanas.

Según el cálculo, los fallecimientos podrían ser 64.310 hasta el 9 de junio en el escenario más pesimista, y 31.384 en el más optimista. Las proyecciones también señalan que los infectados en Brasil pueden alcanzar los 1,6 millones. Más que los 1,1 millones de casos estadounidenses detectados.

Mientras tanto, Bolsonaro intentó contrastar los datos que circulan del informe, con algunos números divulgados por sus propios diputados. No es casual la utilización del verbo “intentar” en esta oración: Instagram bloqueó una historia que publicó el mandatario, sobre la cantidad de muertos en el estado de Ceará. La red social la definió como fake news y la eliminó.
Fake News: el posteo de Bolsonaro que bloqueó Instagram
Fake News: el posteo de Bolsonaro que bloqueó Instagram
Este fue el último punto de una semana cargada para Jair Messias: ya había participado de otra manifestación contra el Congreso -con selfies incluidas y sin barbijo-, una visita sorpresiva al Tribunal Superior de Justicia y hasta se mostró en jet ski, en un paseo por el lago de Brasilia.

Testeos en Brasil

Asimismo, el estudio también destaca la demora en la notificación de casos en el país. Según los tres científicos, la falta de testeos es la razón central por la cual las cifras oficiales aún no son tan altas:  Brasil realiza cerca de 1.600 test por cada millón de habitantes, mientras que EE.UU. administra 20.200 pruebas. Por caso, todavía hay más más de 90.000 test esperando a ser procesados.

Por su parte, el secretario de Vigilancia Sanitaria del ministerio, Wanderson de Oliveira, reconoció al presentar el boletín diario que aún no se encuentran centralizados los resultados de las pruebas. Mientras el Estado lleva el registro oficial, la red sanitaria privada lleva otro conteo que no queda registrado en las estadísticas.

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Globo News, mucho más que una tapa

Y mientras Brasil llegaba al pico de muertes, una tapa de O’Globo daba la vuelta al mundo. El grupo mediático más grande de ese país -y de Latinoamérica- publicó los nombres de cada uno de los 10.000 fallecidos por COVID-19. En su web, se incluye una breve descripción de cada fallecido.

Para que la dimensión humana de la tragedia no se pierda en la frialdad de las estadísticas, O’Globo honra las vidas reunidas en un monumento virtual”, era la bajada de la nota cuya foto principal fue el nombre de cada una de las víctimas del coronavirus.

La histórica tapa de O'Globo
La histórica tapa de O’Globo

Clarisa Giaccaglia, doctora en Relaciones Internacionales de la Universidad de Rosario y quien coordina el Grupo de Estudios Argentina-Brasil (PEAB), analizó la relación entre Bolsonaro y la cadena de medios de la familia Marinho, al comentar que la disputa ente ambos data desde hace tiempo.

“La mala relación entre O’Globo y Bolsonaro es anterior al inicio de la actual pandemia. En octubre de 2019, ‘TV Globo’ de Brasil hizo público un informe en el que se vinculaba a sospechosos del asesinato de la concejala Marielle Franco, con el actual presidente”, comentó Giaccaglia y añadió: “Incluso, O’Globo ha sido un fuerte detractor contra la política o la falta de política sanitaria del actual gobierno, ha calificado de ‘ilógico y en contra de la inteligencia’ los ataques de Bolsonaro contra China, país que es actualmente el principal socio comercial de Brasil“.

“El multimedio sostiene en sus editoriales que Bolsonaro no se preocupa por las cuestiones de Estado”, completó.

El contraataque de Bolsonaro

El Presidente, por su parte, no se quedó atrás. En sus redes, tildó de fake news las noticias de la red mediática, mientras que, por lo bajo, amenazó con quitar la concesión a su canal televisivo. Cabe destacar que la TV sigue siendo, en Brasil, el medio dominante, por encima de las redes sociales.

“La actual tapa es un hecho más en una cadena de acontecimientos que ponen en evidencia la mala relación del gobierno con este multimedio”, expuso la coordinadora del PEAB. El despido (o salida, según la versión de cada protagonista) de Moro -un mimado de O’Globo-, potenció los contrapuntos entre el grupo mediático y el mandatario de Planalto.

“El problema de los políticos con Globo es el poder que el multimedio tiene para llegar a la audiencia. Como ha sucedido en la historia de varios países latinoamericanos, en la relación entre gobiernos y prensa, los políticos se suceden pero el poder de los multimedios persiste”, completó Giaccaglia.