Bonos y FMI: los dos desafíos de Guzmán (antes del 2020)

"La persona adecuada, en el momento justo", elogió al ministro el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz.
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Martín Guzmán no tiene descanso. El flamante ministro de Economía aún debe resolver un par de asuntos complejos de la macroeconomía argentina antes que termine el año.

Luego de escribir los principales artículos de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, el economista articuló, junto al presidente Alberto Fernández y el ministro de Agroindustria, Luis Basterra, la reunión con la Mesa de Enlace del campo el lunes pasado en Casa Rosada.

Luego del encuentro, no fueron pocos los ruralistas que, por lo bajo, mencionaron que el enfoque “está puesto en la situación fiscal” y que ese énfasis parte desde la propia cartera de Economía.

Sin embargo, aún quedan objetivos por resolver antes que el calendario marque el comienzo de una nueva década. Por caso, el egresado de la Universidad de La Plata enfrenta un nuevo vencimiento de deuda pública para el lunes 30: son casi $33.000 millones de un bono “reperfilado” por la administración anterior.

La receta pareciera ser la misma que la semana pasada, cuando afrontó su primer vencimiento: una nueva colocación de Letras del Tesoro (denominadas Badlar) a 6 meses en el mercado financiero. La tasa anual rondaría el 44%.

La llegada del FMI

Guzmán tiene otro desafío. El equipo técnico del FMI, comandado por el nuevo jefe para la misión Argentina Luis Cubeddu, arribará a Ezeiza en los próximos días.

El viaje lo confirmó el Presidente, en su última conferencia con los periodistas acreditados en Casa Rosada. El referente del Frente de Todos indicó allí que su objetivo central “es estabilizar la economía para estar todos un poco más tranquilo”.

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El periodista de Clarín, Marcelo Bonelli había adelantado que el Fondo tenía agendada una visita para después de la sanción de la Ley de Emergencia Económica, y que la misma sería el 6 de enero. Según Bonelli, el Fondo tenía intenciones de viajar previo a la sanción de la ley; pero el Gobierno habría transmitido que era mejor postergar la visita hasta la aprobación de la misma.

Desde el equipo de Guzmán, por su parte, dejaron trascender que la primera pata para conseguir una renegociación de la deuda es, sin dudas, la aprobación del organismo internacional. Y si bien aún no hay mayores indicios sobre el plan de pago, hay unanimidad en la mayoría de los especialistas económicos que, en principio, Argentina suspendería por dos años el pago de intereses.

Si habrá quita de capital, aún es un misterio.

Stiglitz

Por último, ante esos desafíos, al menos hay tiempo para los gestos de “los amigos”. El Premio Nobel de Economía 2001 escribió un artículo en The Guardian, en el que elogió al nuevo ministro de Economía argentino.

Discípulo en la universidad neoyorquina de Columbia, Guzmán es, según Stiglitz, la persona “indicada para relanzar la economía argentina”. En la nota, el economista de Estados Unidos, destaca la decisión de Alberto Fernández a la hora de escogerlo.

Después de consignar que ha trabajado en numerosas oportunidades con él en la prestigiosa universidad, Stiglitz pondera al argentino como uno de “los expertos mundiales en en tema de la deuda externa de los países y sus problemas derivados”.

Además, precisó que el gobierno de Macri, al iniciar su gestión, habló de muchos problemas heredados. Sin embargo, comenzaban con una ventaja importante: el bajo nivel de la deuda externa.

También criticó la política económica del expresidente, y que para peor terminó con el préstamo pedido al FMI por US$57.000 millones.

En su reseña, indicó que se llegó al peor de los mundos: más inflación (cerca del 60% este año), alto desempleo y la reimposición de controles de cambio. Para el Premio Nobel de Economía, todo eso dejó un panorama aún peor paraAlberto Fernández.

Ante la cantidad de desafíos que tiene por delante el nuevo gobierno argentino, para Stiglitz, “Fernández con Guzmán, parecen haber elegido un programa de moderación que se aleja de los extremos del pasado”. Un programa “que no está basado en grandes apuestas o en cuentos de hadas” sino que se apoya “en la dura realidad que han heredado”.