Aulas virtuales: ¿futuro o necesidad?

¿Las clases podrían mutar a este nuevo formato? Especialistas y docentes alertan por la falta de accesibilidad en los alumnos, cuando un 30% del país no tiene acceso a internet.
El Canciller - Comentarios

La pandemia del coronavirus obligó a cambiar los planes en todos los ámbitos de la sociedad argentina, incluido el sistema educativo. Pero, a diferencia de otros rubros, el área de enseñanza y pedagogía no sufrió una parálisis completa: de las clases presenciales se pasó al formato virtual.

El primero en anunciar estos cambios fue el propio Ministerio de Educación. A través del programa Seguimos Educando, el responsable de la cartera, Nicolás Trotta, dispuso una plataforma, de navegación gratuita, con recursos para el aprendizaje de los estudiantes a nivel primario y secundario.

También se anunció que la producción y emisión de la programación audiovisual se emitirán por la Televisión Pública, Paka Paka, Canal Encuentro y todas las repetidoras. Las provincias, por caso, también diseñaron plataformas educativas para ayudar a los docentes con distintas herramientas pedagógicas que se suscriben al formato virtual.

Ahora bien, el resultado de las aulas virtuales, sin embargo, es ambiguo: mientras que se destacan los esfuerzos de directores, docentes, alumnos y hasta padres por mantener la currícula en plena emergencia sanitaria, no son pocas las dificultades de reemplazar el pizarrón por la pantalla de la computadora.

Primaria

Los niveles inicial y primario son aquellos con mayores problemas para modificar el esquema tradicional de enseñanza. Melina, madre de dos hijos que asisten a una escuela privada de CABA, destaca el esfuerzo institucional para que los chicos tengan “la tarea del hogar” pero agrega que “también hay un mundo detrás, sobre cómo hacer que los chicos estén pendientes a eso y no se distraigan”.

“Es que, al cabo de todo, ellos están en su casa y no es fácil asociar eso con la escuela”, completa.

Lucia Fanuele, maestra de 2ª grado de una escuela pública, reconoce otra de la cuesta arriba en las aulas virtuales: la accesibilidad. “Se parte de la premisa que todo chico, y también docente, cuenta con una computadora e Internet”, dijo y agregó que “en la práctica, no todo es así”.

De acuerdo a las cifras oficiales del ya extinto ministerio de Modernización, el 30% de los argentinos no tiene acceso a internet. A su vez,  en el 70% del territorio nacional, donde vive el 30% de los argentinos, no hay acceso a internet o el acceso es de mala calidad.

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Secundaria

“No son vacaciones”, suele recordar Alberto Fernández en relación a la cuarentena obligatoria. En las escuelas secundarias intentan mantener esa directiva presidencial.

Los resultados de las aulas virtuales, a diferencia con el nivel primario, suelen ser más favorables en el nivel medio. “Hay que recordar que estas camadas de alumnos ya son nativos digitales, por ende, la compresión de las plataformas digitales no son un problema mayor”, indicó Alejandra Amantea, especialista pedagógica que coordina acciones de contenido digital en escuelas secundarias.

¿Y los docentes? Amantea explica que en el foro de consultas de la plataforma diseñada para coordinar el trabajo con los profesores, la principal consulta de los encargados del aula radica en la organización con los propios alumnos. “¿Se podrá armar una clase en vivo y en directo? ¿cómo acompañar el seguimiento de cada chico? son alguna de las consultas que se reciben”, narró la especialista.

“Debemos entender que una cosa es mismo dar tarea o trabajos prácticos, con una sobrecarga de actividades, con el acompañamiento de un docente a los alumnos”, completa Amantea.

Universidad

Por último, aparece el caso del nivel terciario. Allí, el panorama suele ser distinto. Uno de los ejemplos es la Universidad Siglo 21 que ya disponía toda su oferta académica a distancia, sin imaginar ninguna pandemia en su horizonte.

“Montar contenidos en plataformas digitales no es lo mismo que resolver una opción pedagógica integral mediada por tecnología, muchas experiencias responderán a la primera y serán algunas pocas las que podrán, en tan corto tiempo, ir hacia una solución estructural”, consignó a Infobae, su rectora María Belén Mendé.

La Universidad de Buenos Aires, por caso, sugirió suspender el inicio de clases previsto para mediados de marzo. Luego, cada Facultad decide sobre cómo llevar adelante el cronograma educativo. Mónica Gardey, directora del Área de Pedagogía de  Odontología, aseguró que aún se está en un proceso de reorganización del cual, en estos días, se ofrece contenido teórico -de forma virtual- a los alumnos.

La licenciada en Educación destaca el “parate” como una oportunidad para poder “empoderar a los docentes en los saberes virtuales”. “Se plantea una nueva dinámica y la tecnología siempre es un agente multiplicador”.

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Los alumnos, además de inundar los grupos de Facebook con consultas de todo tipo, reaccionan -en la mayoría de los casos- de forma positiva ante esta modalidad online. “Incluso lo que registramos es que hay más demanda de parte de ellos”, indicó la directora de Educación, al comentar que “en la UBA se suele dar que hay muchos estudiantes del interior, que se encuentran solos en sus departamentos y ante esta situación pretenden ganar el mayor tiempo posible con el estudio”.

¿El futuro ya llegó?

Ante este panorama, la pregunta que queda por hacer es si las clases virtuales llegaron para quedarse o bien, sirven exclusivamente para esta emergencia.

“Definitivamente no”, responde Fanuele (o seño Luci, como la llaman sus alumnos). “La alfabetización de los chicos necesita de un trabajo uno a uno y de manera presencial. Una pantalla no puede ser su reemplazo”, completó la docente del nivel primario.

“Creo que el formato virtuales puede ser una herramienta más pero no un reemplazo directo de las clases presenciales”, opinó Amantea. Entre sus ventajas, la especialista en pedagogía argumentó que, sobre todo en nivel terciario, las clases online dan recursos audiovisuales e hipervínculos que suele tener un mejor efecto que en el aula de la universidad”.

“Dependerá de cada Facultad”, completó Gardey, de Odontología. “Nosotros podríamos hacer un reemplazo de casi el 20% al formato virtual, cuando se trata de las materias teóricas”. “Pero la mayoría de nuestras asignaturas son prácticas. Hoy es imposible reemplazarlo”, concluyó.