Aprovecha Macri la amenaza de D’Elía y manda un mensaje para acentuar la polarización

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El presidente Mauricio Macri publicó un mensaje “contra el discurso del odio” y aseguró que “son muchísimos más los argentinos que quieren vivir en paz”. La semana pasada, el expiquetero y dirigente del partido MILES, Luis D’Elía, llamó a fusilar al Presidente y realizó una encuesta con opciones violentas sobre qué se debería hacer con Macri cuando terminase su mandato. Las publicaciones de D’Elía generaron repudio no sólo del oficialismo, sino también de la oposición, que hace tiempo se desligó de sus declaraciones.

Puntualmente, D’Elía dijo en el programa “1+1=3” en Canal 22 Web que “a Macri habría que fusilarlo en la Plaza de Mayo delante de todo el pueblo; es un hijo de re mil putas“. De todos modos, el primer mandatario no utilizó nombres propios para dirigir su mensaje.

“Los voceros del odio son ruidosos y amenazadores, pero escasos. Son muchísimos más los argentinos que quieren vivir en paz”, sostuvo Macri.

En el mismo sentido, Macri amplió su mensaje para reforzar la polarización con la oposición a la que el Gobierno considera “golpista”. “Intentar persuadir con argumentos de comprensión y tolerancia a los autores de los discursos de odio es como soplar para apagar un fuego. El odio se alimenta de cualquier cosa que se le oponga, como el fuego se reaviva cuando se lo sopla”, señaló en la publicación, en tanto que agregó: “No soplemos el fuego de los discursos de odio con argumentaciones y mucho menos con ira. Pero tampoco les tengamos miedo”.

La única manera de alejarnos de los peligros de esos discursos es entenderlos como una enfermedad social y aislarlos hasta que el combustible de su furia se agote”, siguió. Además, pidió confiar en “el silencio de la inmensa mayoría de argentinos pacíficos que sin decir ni una sola palabra tienen el poder de dejar atrás para siempre a los voceros del odio”.

El mensaje completo


CONTRA EL DISCURSO DEL ODIO


Discursos de odio son todas las expresiones que incitan al desprecio de los que por algún motivo son distintos a uno; las que justifican la intolerancia por cuestiones de religión, nacionalismo, elección sexual, racismo o creencias; las declaraciones que promueven la perturbación de la paz; los tweets, notas, posteos, correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y documentos de todo tipo que fomenten la idea de perseguir a una persona o a un grupo de personas; los llamados a la violencia como una posibilidad legítima para imponerse sea como sea; las amenazas... Todas esas expresiones y muchas similares son discursos de odio.

Estoy convencido de que la única manera de alejarnos de los peligros de esos discursos es entenderlos como una enfermedad social y aislarlos hasta que el combustible de su furia se agote.

Intentar persuadir con argumentos de comprensión y tolerancia a los autores de los discursos de odio es como soplar para apagar un fuego. El odio se alimenta de cualquier cosa que se le oponga, como el fuego se reaviva cuando se lo sopla.

Por eso, no soplemos el fuego de los discursos de odio con argumentaciones y mucho menos con ira. Pero tampoco les tengamos miedo.

Porque aunque los voceros del odio son ruidosos y amenazadores, son escasos. Son muchísimos más los argentinos que quieren vivir en paz, muchos más los tolerantes, los respetuosos, los comprensivos.

Confiemos en el silencio de la inmensa mayoría de argentinos pacíficos. Sin decir ni una sola palabra ellos tienen el poder de dejar atrás para siempre a los voceros del odio.