Ante las profundidades de la crisis, Macri siente una eclosión que golpea en su campo

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Pendiente de las profundidades. Así parece destinado a vivir Mauricio Macri su tránsito en la Presidencia. Sin rivales sobre la tierra con capacidad de contradecir el rumbo de la modernización que anuncia para la Argentina, por alguna empecinada razón, a Macri lo sobresaltan las noticias que emanan del agua.

“Por alguna empecinada razón, a Macri lo sobresaltan las noticias que emanan del agua”

Santiago Maldonado, un tatuador que usaba rastas y llegó a poner el cuerpo en Cushamen creyendo en ideales anarquistas, alteró la antesala de unas elecciones que resultaron, después, un trámite más sencillo de lo que se preveía. El oportuno mensaje del juez Lleral, ya en plena veda electoral, reparó la conmoción que había generado la irrupción del cadáver del artesano apenas unos días antes, en el río Chubut.

Maldonado, su lucha, la causa mapuche por las tierras de la Patagonia, su desaparición y muerte; todo eso podía sensibilizar a un sector de la sociedad que en su enorme mayoría mira, vive y juzga desde un prisma que a Macri y a sus fieles resulta parte de un mundo antiguo y en extinción. Gente destinada al extravío.

La explosión del sumergible ARA San Juan en el océano Atlántico y a 200 kilómetros de la costa de Chubut es otra cosa. Tanto que el Presidente dice en la intimidad que casi no duerme. Los 44 tripulantes del submarino que la Armada envió a una misión de la que no se conocen detalles lo parten al medio. Aunque suela desdeñar la potencia de la historia, la incertidumbre, la angustia y la desesperación de los familiares es un problema mayor. Un drama que golpea en su campo. El Presidente lo entendió enseguida cuando, casi como en un acto reflejo, reaccionó rápido y en forma opuesta a como lo había hecho ante el caso Maldonado.

“El Presidente lo entendió enseguida cuando, casi como en un acto reflejo, reaccionó rápido y en forma opuesta a como lo había hecho ante el caso Maldonado”

Si con el joven que ayer fue enterrado en 25 de mayo había elegido la más fría indiferencia, en el caso de los marinos interrumpió su descanso para acercarse a los familiares. Con sospechas sobre la Armada, Macri sintió que la desaparición del ARA San Juan en el mar lo interpelaba directamente y no se escondió.

Aún así, si las horas siguen pasando, la búsqueda resulta estéril y el desenlace es el que se teme, el gobierno nacional habrá provocado un cimbronazo de decepción –quizás por primera vez- entre los que se abrazaron a su mensaje, como algo nuevo y distinto. La escena de la muerte dejará de ser algo ajeno y distante para pegar de lleno en el mundo de sentido de los que creen en Cambiemos. El Presidente se deslizará hacia un terreno resbaladizo: comenzará a sembrar dudas entre su base social y a alterar sus creencias, justamente lo que –según Marcos Peña- con Maldonado no pasaba. Primero que nada, afectará a la gran familia de las Fuerzas Armadas argentinas, que en el siglo XX tapizó de crímenes y golpes de Estado su destino de grandeza y aspiraba ahora, con Macri en el poder, a mirar hacia adelante sin pedir perdón.

“La escena de la muerte dejará de ser algo ajeno y distante para pegar de lleno en el mundo de sentido de los que creen en Cambiemos”

Si buscar culpables es prematuro, desertar a la hora de saber qué pasó y por qué es peligroso. Hay una historia densa de tragedias que provocan muertos con el Estado como responsable, desde Cromañon al desastre de Once. En cada una de ellas, al dolor por la pérdida se suma el debate repentino y tardío por el problema de fondo que las generó. Ahora: el destino de las Fuerzas Armadas argentinas en el siglo XXI. Menem compró con impunidad su desguace, Kirchner las expuso en busca de reeducarlas, Macri las invoca para enfrentar al narcotráfico y al enemigo interno que lo desafíe. El hundimiento del ARA San Juan, en las profundidades del océano, generó una eclosión y puso a circular un mensaje. Tal vez no alcance con nombrar a un amigo en el ministerio de Defensa ni con diferenciarse del kirchnerismo. Tal vez haga falta algo más para salir del fondo.

“Al dolor por la pérdida se suma el debate repentino y tardío por el problema de fondo que las generó”