AMIA, escuderías de operadores y enemistad con Carrió: anticipa Garavano su salida del Gobierno

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Mezquindades. Intereses. Mentiras. Las palabras elegidas por Germán Garavano para describir lo que vivió durante estos cuatro años al frente del Ministerio de Justicia dan a entender que no continuará en ese cargo a partir del 10 de diciembre de 2019. De hecho, él mismo aseguró que la única razón por la cual cambiaría de planes sería un pedido expreso del presidente Mauricio Macri. Pero, a título personal, no tiene dudas: quiere irse.

En el tramo más distendido de una entrevista con Mauro Viale en AM 990, Garavano aseguró que los últimos gobiernos “generaron una relación fuerte entre la política, los servicios de inteligencia y la Justicia” que él tuvo la función y la intención de desarmar, pero no lo logró ni lo hará en el corto plazo.

Consultado por Viale sobre si tenía “ganas” de seguir al frente de la cartera de Justicia, el ministro respondió: “Es una experiencia que tiene muchos sabores amargos, tiene mucho estrés y mucha afectación de la familia de uno y de la vida normal, es realmente muy cansador. Si el presidente me lo pide, obviamente que continuaría, pero hay que reconocer que es desgastante y 4 años es un buen período de trabajo para sentar las bases para una reforma”.

Con esas palabras, Garavano dejó en claro que su intención es dejar el Ministerio cuando concluya el actual período presidencial. Incluso ahondó en detalles sobre lo que debió enfrentar durante el tiempo que estuvo a cargo de la relación entre el Poder Ejecutivo y el Judicial: “Hay muchas mezquindades, muchas mentiras, muchos intereses, poca gente realmente comprometida con transformar las cosas y darle respuesta a la gente. Es duro”. En ese sentido, dejó en claro que su intención no solo es dejar su oficina de la calle Sarmiento 329 sino la política en general.

AMIA y Carrió

Uno de los conflictos más resonantes que afrontó Garavano en su paso por el Ministerio de Justicia lo tuvo con Elisa Carrió. La diputada, al anoticiarse (a través de los exabogados de la querella del Ministerio y del radical Mario Cimadevilla) de las supuestas maniobras del funcionario para favorecer a algunos de los imputados por el encubrimiento del atentado a la AMIA, lo denunció públicamente y pidió su juicio político. Fue, quizás, el momento de mayor tensión de su gestión.

Sin embargo, hoy lo relativizó. “Fui atacado por este tema pero finalmente el tribunal estuvo más cerca de los planteos que hizo la propia querella del Ministerio. Es un caso donde se afecta mucha sensibilidad, con muchas personas vinculadas políticamente, con muchos intereses políticos”, explicó, y sostuvo que la denuncia de Carrió la toma “como parte de la política”. “Es lo que menos daño hace”, aseguró.

Escuderías

Aunque no lo hizo explícito, las explicaciones de Garavano sobre lo “amargo” de ser ministro de Justicia tiene que ver con la existencia de lo que en el ambiente de Comodoro Py se denomina “escuderías”. Son los “equipos” para los que juega cada juez, cada fiscal y cada trabajador de los Tribunales. De esos equipos forman parte también agentes y exagentes de inteligencia y operadores políticos, judiciales y empresarios. Ninguna escudería está interesada en mejorar la calidad institucional ni el servicio de justicia. La razón de su existencia es, justamente, lo contrario.