Amenazas, traición, lágrimas y coimas: hunde Burzaco a dirigentes del fútbol y presidentes

El segundo día de declaraciones fue sustancioso en todos los aspectos: amenazas de muerte, sobornos millonarios y presidentes involucrados.
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El FIFAgate se reavivó con los testimonios de Alejandro Burzaco, exCEO de la empresa Torneos, acusado de corrupción, asociación ilícita y pago de sobornos a altos funcionarios del fútbol. El empresario llegó a un acuerdo -a cambio de una reducción en su condena- con la justicia estadounidense para colaborar como testigo y explicar y detallar el entramado ilegal que rodeó al fútbol por muchos años.

Durante el primer día de declaraciones, Burzaco acusó a Pablo Paladino, Coordinador del Comité de Gestión del Programa Fútbol Para Todos entre 2011 y 2015, y a Jorge Delhon, Responsable de Proyecto en el FPT, de cobrar coimas por los derechos televisivos de la segunda división del fútbol argentino. Horas más tarde, Paladino negó las acusaciones, mientras que Delhon se arrojó a las vías del tren Roca.

Amenazas y lágrimas

De regreso el martes a los tribunales de Brooklyn, el exCEO de Torneos se retiró llorando del estrado ni bien ingresaban la jueza Pamela Chen y el jurado. De inmediato, gritos y acusaciones entre las defensas de los acusados, el fiscal y el abogado de Burzaco derivaron en la postergación de la sesión por una hora y media.

Antes de la reanudación, la jueza Chen dialogó con Manuel Burga, ex presidente de la Federación Peruana de Fútbol, y sus abogados.

Degollamiento y sanción

Asustado por las probables declaraciones que podía hacer Burzaco, Burga lo miró fijamente a los ojos y se llevó el dedo índice al cuello y lo deslizó por él lentamente, en un claro símbolo mafioso que simula el degollamiento. El testigo protegido rompió en lágrimas y la juez Chen tomó cartas en el asunto.

Si bien los abogados de Burzaco y los de FIFA reclamaron prisión inmediata hasta la conclusión del juicio para el dirigente peruano por obstrucción a la justicia, Chen decidió quitarle el acceso al telefono e internet y le prohibió salir de su casa bajo ningun circunstancia.

El abogado de Burga, Bruce Udolf, argumentó que su defendido sólo “se estaba rascando el cuello” porque padece una “dermatitis” a causa del clima de Brooklyn. Insólito, pero eficaz.

Sobornos y Grondona

Una vez repuesto de su crisis emocional, Burzaco retomó sus declaraciones ante el tribunal, el jurado, los acusados y sus defensas. Y todo empeoró para los corruptos dirigentes. Su testimonio comenzó acusando a O Globo, Televisa y Torneos de pagar US$15 millones a Julio Humberto Grondona, por entonces presidente de AFA y vicepresidente de FIFA, por los derechos televisivos en Brasil y Latinoamerica de los mundiales 2026 y 2030. Incluso, especificó que recibió el dinero en una cuenta del banco Julius Baer de Suiza.

A su vez, Burzaco reveló que el uruguayo Paco Casal, socio de Enzo Francescoli y Nelson Gutiérrez en GolTV, le ofreció un soborno en un intento de conseguir los derechos de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Los derechos estaban con T&T, pero Burzaco rechazó la oferta, según su versión.

Además, detalló los pagos de sobornos: giró US$4,5 millones a Juan Ángel Napout, ex presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol y la Conmebol, US$2,7 millones al brasileño José Maria Marín y US$3,6 millones a Burga, y que había prometido (pero no concretado) otros US$5,9 millones a Napout, US$5,9 millones a Marín y US$3 millones a Burga.

Entradas por favores

Burzaco también contó que a principios de 2014 Napout quería ser presidente de Conmebol y buscaba el apoyo de Julio Grondona. Quería echar a Eugenio Figueredo, pero Don Julio le pidió calma. Sin embargo, una vez que falleció el argentino, Napout logró desplazar a Figueredo y en agosto se quedó con su puesto.

En junio del mismo año, Napout pidió a Burzaco que consiguiera entradas para el Mundial de Fútbol de 2014 para Horacio Cartes, presidente de Paraguay. “Recien estaba hablando con Cartes y arregló él todo el juicio y lo hizo por mí”, le escribió Napout por WhatsApp, haciendo referencia a un litigio presuntamente solucionado por el Jefe de Estado guaraní.

A finales de 2014, el paraguayo le exigió a Burzaco el mismo “trato presidencial” que le habían dado en vida a Grondona, incluyendo un gran aumento -de $500.000 a $1,2 millones- en los sobornos que se pagaban por las Copas Libertadores y Sudamericana.

Cristina, su hermano y la Visa

En el plano local, Alejandro Burzaco explicó que las operaciones a nombre de Paladino y Delhon se denominaban como “Cristina” en referencia a la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner, aunque ante la repregunta de la juez Chen negó que ésta estuviese involucrada en cualquier tipo de soborno.

Además, contó que mientras estuvo prófugo en Italia, su hermano Eugenio, secretario de Seguridad del presidente Mauricio Macri, le advirtió que la Policía de Buenos Aires tenía ordenes de asesinarlo.

Por ello, una vez en Estados Unidos, Alejandro solicitó a la Embajada de Argentina la emisión de una Visa Tipo S -específicas para informantes en casos criminales- para poder quedarse en suelo norteamericano una vez concluído el caso y su condena, y no correr el riesgo de tener que volver a Argentina.

Sin embargo, se filtró que el fiscal Gerardo Pollicita le solicitará al juez Daniel Rafecas que pida la extradición de Burzaco, para que declare en la causa de sobreprecios en Fútbol Para Todos.


En la tarde argentina del jueves, a Alejandro Burzaco le llegará el turno del Cross Examination, en donde deberá responder todas las preguntas de los abogados de Napout, Burga y Marín, a quienes expuso abiertamente y con lujo de detalles.