Alerta el Círculo Rojo por el doble discurso de Pichetto, Massa y Bossio

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Tras el veto presidencial de la llamada ley de tarifas que retrotraía el precio de los servicios públicos a noviembre de 2017, la relación entre el peronismo “racional” y el oficialismo está en pleno proceso de acomodamiento. Sobre el paño también se encuentran los gobernadores que tienen influencia directa en la cámara alta donde el que comanda, por ahora, es el senador por la provincia de Rio Negro, Miguel Ángel Pichetto.

Por otro lado, se encuentra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien fue señalada por el Presidente como la diseñadora del proyecto de ley que vetó y acusada de hacer “locuras”. En la Casa Rosada, la estrategia es volver a poner en el centro de la escena a CFK para lograr una polarización que ya le dio buenos resultados en las últimas dos elecciones. Como primera medida, mañana en el Senado se volverá a tratar el desafuero que en el pasado Pichetto no había dado el visto bueno por su postura de protección que guarda frente a los expresidentes.

A diez días del Mundial y con el presupuesto 2019 en el horizonte, el peronismo “racional” también piensa en cómo mover sus fichas. Los gobernadores dan señales de diálogo con la Casa Rosada y quieren volver a pararse como “garantes de la gobernabilidad”. Así desde el Congreso, Diego Bossio, Pichetto y Sergio Massa piensan cómo acomodarse frente a este nuevo escenario.

Según trascendió, Bossio se reunió, en nombre del peronismo federal, con la gobernadora, María Eugenia Vidal, para discutir sobre el traspaso a la provincia y a la Capital las empresas: Aysa, Edenor y Edesur. ¿El motivo? Para que asuman en sus distritos el pago de los subsidios. Allí, el gobierno podría ceder, aunque tendrían que revisar las obras publicas acordadas con los municipios, que podría traer complicaciones ante un intento de reelección de Vidal en lo que supo ser el territorio peronista por excelencia.

Los actores se mueven y parecen todos querer despegarse de CFK, aunque sea la candidata que en las encuestas muestran con un mayor caudal de votos a nivel nacional. Por eso, en la Rosada buscan agitar ese fantasma e intentan volver a alinear a la oposición a su favor a partir de englobar a todo el peronismo bajo el mando de la expresidenta.

“Les pido a los senadores peronistas que no se dejen conducir por las locuras que impulsa Cristina Kirchner”, dijo Macri un día antes de la votación por la ley de tarifas.

Ante esto, los gobernadores se mostraron disgustados con que los que asocien a CFK y piensan que después del Mundial, cuando baje la espuma, van a volver a sentarse a negociar. Lo mismo sucede en el Senado y lo dejó en claro Pichetto en su discurso en el voto a favor de la ley de tarifas, donde marcó críticas a la política energética que implemento el kirchnerismo.

Parte de la intención de la Rosada es compartir el costo político del ajuste del déficit tras el acuerdo con el Fondo. Allí es donde la oposición, con quien el Ejectivo mantiene el dialogo, se quiere diferenciar. Quedar pegados a las medidas antipopulareses no les resulta un buen negocio electoral.  El peronimo ve luz para el 2019 y la puja por el poder está en pleno proceso de tire y afloje. CFK, que se encontraba tras bambalinas, lentamente vuelve al centro de la escena. El Mundial parece ser es el paréntesis que la política espera para respirar profundo, mirar sus cartas y volver a jugar.

Ante este contexto, el Círculo Rojo intenta abrir los ojos de un Cambiemos desorientad y debilitado después de la derrota a manos del peronismo en el Senado. Por eso, señala con el dedo a aquellos que pueden “llevar y traer” y complicar las negociaciones con los gobernadores para calmar las tensiones y unificar el discurso de cara al próximo año electoral.