Aborto vs Romanticismo: la respuesta de Macri al Vaticano

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En la Edad Media la gente arrojaba sus desechos por la ventana hacia la calle de barro y se bañaba a lo sumo una vez por año, o nunca. Ni hablar de que si eras mujer podías ser violada sistemáticamente por el pueblo unas cuantas veces hasta que se morían por causas naturales a los 22 años.

El Romanticismo artístico impuso una visión “romántica”, valga la redundancia, de esa época siniestra de la humanidad, coincidente con la época en que la Iglesia Católica ostentaba un poder absoluto sobre Occidente antes de desembarcar en América.

El Romanticismo mostraba chicas campesinas en ropa de seda, con cabelleras brillantes comiendo uvas al lado de arroyos de agua cristalina, o niños pastoreando ovejas con aspecto saludable mientras otros tocaban la flauta, con ropa impecable y disfrutaban bajo la custodia dadivosa de algún ángel enviado por Nuestro Señor Jesucristo. En definitiva, propaganda pura y barata del medioevo oscuro católico, aunque de una belleza visual inconcebible.

Cat salió indemne de la “Marcha Para que Moyano No Vaya A La Cárcel” que fue intensamente fomentada y financiada por el Vaticano.

Cat salió indemne de la “Marcha Para Que Moyano No Vaya A La Cárcel” que fue intensamente financiada y fomentada por el Vaticano. El barro que propone Roma para Argentina es el medioevo que luego se encargó de tapar con el Romanticismo; el 88% de pobres que ostenta Venezuela es el caldo de cultivo ideal para la Iglesia Católica, si se alcanza en Argentina.

El Romanticismo de hoy son los dogmas del actual populismo: las “doncellas” campesinas brillantes e impecables del medioevo oscuro, son “La Patria Grande”; y el cuadro con niños pastores flautistas y felices, son “el Gobierno por y para los trabajadores” que se grita desde los altavoces. Solemnes etiquetas vacías de contenido que hoy la Iglesia Católica y su viejo y fiel aliado sindical intentan imponer dentro del laberinto político irritante que blindó esta gestión.

Ante esto, Cat, le contesta al Vaticano con el aborto. Pero, lamentablemente, las principales exponentes del feminismo argentino reaccionaron en contra de la medida por la que habían marchado días atrás. Algo tan irracional solo obedece a que estas referentes no son más que militantes del Romanticismo Populista, desde el que interpretan que si el “enemigo” legaliza el aborto, rompe una pieza clave, un escuadrón, útil para la batalla épica que creen que están librando.

En definitiva, gracias al nuevo intento vaticanista de tratar de voltear a Cat, se logró la reacción de discutir el aborto legal, algo fundamental en la subdesarrollada y subestructurada Argentina de hoy.