Aborto: expulsa Rubinstein a la Iglesia del debate y reclama mayor educación sexual en las escuelas

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En la semana que el proyecto de despenalización del aborto ingresó a comisión en la Cámara de Diputados y muchos medios cuentan votos para intentar predecir el resultado, el ministro de Salud de la Nación, Dr. Adolfo Rubinstein, decidió excluir a la Iglesia católica del debate al explicar que “el aborto es un problema de salud pública”.

En relación a la decisión de tratarlo bajo un ambito legislativo, Rubinstein se mostró conforme con el no tan simple hecho de debatirlo, más allá del resultado que le depare al proyecto. “Si la ley se aprueba, ganan la sociedad y el Gobierno, pero lo más importante es haber abierto el debate después de 35 años de democracia”, señaló.

Rubinstein: Si la ley se aprueba, ganan la sociedad y el Gobierno, pero lo más importante es haber abierto el debate”.

Y agregó: “Cualquiera fuera el resultado en el Congreso, ya está consagrado que estamos todos a favor de la vida para prevenir el aborto, porque el aborto no es la solución”.

A su vez, en un claro mensaje a las autoridades del Ministerio de Educación, y justo en medio de la paritaria docente en varias provincias, reclamó mayor intervención de los colegios y un plan de educación sexual: “Tiene que haber educación sexual integral en las escuelas, tienen que entregar métodos anticonceptivos, tiene que haber prevención del embarazo no deseado”.

Sin embargo, el Ministro no permitió que la influencia de la Iglesia Católica ingrese siquiera al debate por el aborto al subrayar que “la vida comienza en el alumbramiento y no en la concepción, como considera la Iglesia”.

Rubinstein: “La vida comienza en el alumbramiento y no en la concepción, como considera la Iglesia”.

“Hay dos aspectos: está el juicio etico, en el que todos somos defensores de la vida y el asesinato es un crimen; y, luego, está el hecho científico, que determina cuándo comienza la vida. Desde el punto de vista científico yo puedo explicar en qué momento comienza la vida. Por eso el aborto es un problema de salud pública”, aclaró en diálogo con Julio Blanck y Eduardo Van der Kooy, en Código Político.

Finalmente, aunque manifestó que “como ministro de Salud no tomé una postura porque no corresponde”, Rubinstein aclaró que sí lo hizo de manera personal, la que dejó al descubierto al esgrimir estadísticas que respaldaron sus argumentos previos.

“Existe evindecia contundente: en los países donde el aborto se legalizó, como Uruguay hace poco, la frecuencia de abortos no aumentó, sino que por el contrario, demuestran que se han reducido, así como también se ha reducido muchísimo la mortalidad materna“, concluyó.