Abogado, docente y alto cuadro peronista: el imperio que construyó De la Sota en Córdoba

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A los 68 años, José Manuel De La Sota falleció. En la ruta 36, que une la capital de Córdoba con Río Cuarto, embistió su auto contra un camión y murió en el acto. La noticia conmocionó a todo el arco político, sin importar la inclinación. Pero, ¿quién fue, qué logró y por qué trascendió este carismático cordobés?

Emblema del Partido Justicialista, estudió en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, donde se recibió de abogado. Promisorio predicador del Derecho Político, trabajó como docente y expuso conferencias y cursos sobre el Mercosur en universidades de Brasil y Argentina.

Su primer cargo político lo obtuvo en 1975, previo al golpe de estado, como secretario de Gobierno de la ciudad de Córdoba.

Amante exacerbado del tenis -“Si no juego todos los días, me agarra culpa”, declaró alguna vez- y reconocido hincha de Boca y General Paz Júniors de Córdoba, el dirigente peronista encarnó la reestructuración del justicialismo en la provincia de Córdoba.

Tras la dictadura militar y luego de varios intentos fallidos, logró quebrar la hegemonía radical en el distrito en su tercera postulación para gobernador, en 1998.

Previamente, se había desempeñado como Diputado Nacional por Córdoba, entre 1985 y 1989; Embajador en Brasil, entre 1990 y 1992, cuando el riojano Carlos Ménem asumió el poder coadyuvado por todo el espectro peronista; y Senador Nacional por su provincia natal, en una etapa que abarcó desde el 1995 hasta el devastador 2001.

Padre de dos hijas (perdió una hija de 5 años en 1987), mantuvo un extenso matrimonio con la ex legisladora nacional por San Juan, Olga Ruitort, y luego de divorciarse de la dirigente peronista, rápidamente se vinculó con la actual Diputada Nacional por Córdoba, Adriana Nazario. Convivió con quien fuera su ministra de Producción durante 13 años -desde 2005-, hasta oficializar la separación, hace unos meses.

Confeso fanático de la tecnología, De La Sota construyó un imperio sobre su provincia en tándem con el actual mandatario, Juan Schiaretti. Desde su llegada al poder, en 1999, gobernó el distrito de manera ilimitada hasta el año 2007.

Su gestión estuvo cimentada en la realización de obras públicas con una política económica de bajos impuestos, además de la fuerte alianza que forjó con el sector agropecuario.

Al concluir su período, le cedió el poder a su fiel compañero y amigo, mientras monitoreaba el rumbo de la provincia mediterranea. En 2011, arrasó en las elecciones y comenzó su tercer mandato al frente de Córdoba, no sin antes destacar lo “maravilloso” que resultó ser el gobierno de su colega.

El último ciclo como jefe provincial estuvo signado por sus ambiciones presidenciales, y mientras utilizaba esa plataforma, promulgó el boleto educativo gratuito y puso en marcha un programa de medicamentos, orientado a proporcionar los fármacos prescriptos a pacientes ambulatorios de los establecimientos asistenciales públicos, sin cobertura social.

Así, a finales de 2014 oficializó su precandidatura para comandar la Nación, con la meta de concretar un sueño del que había sido despojado en el año 2003 -Eduardo Duhalde finalmente optó por Néstor Kirchner para vencer al deteriorado Carlos Ménem-.

En alianza con el Frente Renovador de Sergio Massa, compitió en la interna con el encumbrado tigrense, que llegaba de superar al kirchnerismo en las elecciones de 2013, que lo consagraron Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires. Si bien la obtención del 6,24% del electorado no le bastó para luchar por el Sillón de Rivadavia, fue una pieza clave para consolidar la fuerza política.

En la actualidad, se dedicaba plenamente a su local de ropa masculina en la localidad de Río Cuarto, pese a que desde su entorno afirmaban el anhelo de protagonizar la contienda presidencial nuevamente en 2019.

“Puedo reconciliar la Argentina y lograr un pacto entre todas las fuerzas políticas, económicas y sociales. Quiero ser un presidente ciudadano, sin fueros, sin privilegios, sin decretos de necesidad y urgencia”, se presentaba previo a 2015.

Algunas frases célebres que dejó un hombre que marcó una era en la segunda provincia más poblada del territorio nacional: “Yo gobierno una provincia libertaria. Los cordobeses somos libres, no nos gusta que nos lleven de la nariz a ningún lado. Cada cordobés tiene su opinión y la dice“; “Aprendí que no hay que estar rodeado de adulones ni de alcahuetes. Yo perdí muchas veces, y eso deja una enseñanza.”;  “No voy a ser parte de un partido Stalinista”en relación a los Kirchner. Será recordado por siempre.