A pocos días del 8A, gana el “no” con Pichetto, Cristina y Michetti en el centro de escena

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El debate en el Senado terminó y solo queda la recta final de cara al 8 de agosto. Se calientan los motores de lo que será la sesión histórica por el aborto legal, que definirá si vamos camino a una sociedad más igualitaria o si mantenemos el status quo. Hasta ahora, va ganando el no, con cuatro votos de ventaja, y 11 indecisos.

Pichetto sería “el Lipovetzky” del Senado: el varón que defiende con uñas y dientes el proyecto de ley que elaboró la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Hasta pidió que en los hospitales públicos no exista la objeción de conciencia. El sororo que se tuvo -y se tiene- que plantar ante sus pares peronistas que, contradictoriamente, no votarían por ampliar derechos y al que las feministas le prenden velas para que, con su experiencia, tuerza la suerte.

Como antagonistas, se perfilan Esteban Bullrich -ferviente defensor cambiemita de “las dos vidas”-, y “el trío antiderechos”, como se las llamó en Twitter a las senadoras Elías de Pérez, Fiore y Brizuela y Doria, apodadas “las tías de Gilead”, en referencia a las señoras que monitorean a las mujeres que son violadas y obligadas a parir en The Handmaids Tale, la serie de Margaret Atwood que cobró protagonismo durante este debate.

Los flashes del 8A estarán dirigidos a Cristina, quien fue expresamente en contra de la legalización del aborto durante su gestión, pero que se dejó llevar por la revuelta feminista del último tiempo y votará, junto a todo su bloque, a favor del proyecto de ley que viene directo de Diputados. “Yo voy a discutir todo”, le avisó Cristina en una de sus primeras sesiones a Michetti, y definitivamente, la atención estará en el cruce entre la vicepresidenta y la ex primera mandataria en esta jornada histórica.

El Senado tiene tres opciones. Aprobar la ley, que quede sancionada y el Poder Ejecutivo la promulgue -Macri ya avisó que no la vetaría-. O no aprobar el proyecto, y que no pueda tratarse en este período de sesiones. O, por último, aprobar el proyecto con modificaciones y que vuelva a la Cámara de Diputados.

La última arremetida “pro vida” fue la intención de instalar que la ola verde empezaba y terminaba en Buenos Aires. Por eso, tanto las organizaciones feministas como la Campaña concentraron sus actividades de estas semanas en lo que ya se instaló como “pañuelazos federales”: pañuelos verdes a lo largo y a lo ancho de Argentina.

El martes pasado hubo un “puentazo”. En distintos puntos del país, los puentes se tiñeron de verde. La Plata, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Río Negro, Chaco, Jujuy, Mendoza San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero, Ushuaia y distintos partidos del Gran Buenos Aires fueron algunos de los puntos claves.

Mientras tanto, el grupo de Whatsapp de [email protected] [email protected], la multipartidaria que integran los diputados Austin, Donda, Mendoza, Lospennato, Banfi y Lipovetzky, entre otros, sigue vibrando con el envión que le dio aquella intensa jornada del 13 y 14 de junio. Forman parte de debates en universidades, organizaciones o centros culturales -que jamás se imaginaron aplaudiendo a políticos PRO como Lospennato y Lipovetzky- y agitan en redes sociales, pero, lo que es más importante aún, hacen presión sobre los senadores que no apoyarán la ley.

La vigilia verde de la madrugada del 13 de junio volverá a repetirse el 8 de agosto, aunque, por lógica, será más corta: son 72 senadores contra 257 diputados.

Los grupos “pro vida” intentarán hacer lo suyo, con un panorama más favorable en el Senado, porque van ganando la votación y gracias a Gabriela Michetti, la abanderada celeste que presidirá la sesión y desempataría la votación en caso de un 36 a 36.

Las jóvenes se están organizando para, nuevamente, tomar las calles y empujar al Senado a que la ley salga; repitiendo la fórmula con la que se obtuvo la media sanción de Diputados. Se esperan pañuelazos en todo el mundo: en cada plaza a lo largo y a lo ancho de nuestro suelo y en cada embajada argentina de cualquier país. Verde esperanza.