$850 mil millones, impuestos y la bomba a Angelici: tiende puentes Mariu con Massa por el Presupuesto

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En medio de la puja con el Gobierno nacional por la indexación del Fondo del Conurbano, María Eugenia Vidal continúa delineando con su equipo los alcances del Presupuesto provincial para 2019, en el que prevé ponerle un freno a la industria del juego que gobierna Daniel Angelici.

Con el objetivo de promulgar una norma que contempla desembolsos por $850.000 millones y un endeudamiento cercano a los $100.000 millones, la gobernadora bonaerense se aferró a la estrecha relación que mantiene con Sergio Massa, quien le aseguró el apoyo del Frente Renovador en la Legislatura y le aportó tranquilidad, a sabiendas del seguro rechazo del kirchnerismo y la izquierda.

No obstante, la Ley de leyes provincial tiene su punto neurálgico en el nuevo esquema de impuestos promovido por el oficialismo: busca aumentar los gravámenes inmobiliarios, urbanos y rurales en un 40%.

En esta línea, la aplicación de un nuevo impuesto al juego -con el que busca recaudar fondos para atenuar el gasto por la transferencia de los subsidios al transporte- también aparece en la agenda de la mandataria, quien pretende un tributo que ronde el 5%.

Luego de que las empresas del sector salieran al choque, desde la Gobernación les recordaron los escollos que impusieron ante la intención massista de cobrar entradas en los bingos. La guerra había comenzado a principios de año, cuando Vidal dispuso el cierre de los casinos de Necochea, Mar de Ajó, Valeria del Mar y Témperley.

“No quiero volver a ver un solo bingo en el conurbano y en lugares pobres”, fue el grito al cielo de la gobernadora, mientras aguarda la compensación nacional por el desfasaje inflacionario y los $25.000 millones que deberá afrontar por el ajuste pergeñado desde Washington.

Quien salió al cruce del vínculo entre Massa y Vidal fue el diputado nacional Felipe Solá, que acusó al tigrense de comprometer el respaldo al Presupuesto a cambio de que se desliguen las elecciones municipales de las provinciales, lo que configuraría una jugada beneficiosa para el oficialismo.

“Si se desligan, le ponen las cosas difíciles a la oposición. Permitiendo que cada municipio pueda poner su fecha de elección, quieren desvincular a los intendentes más fuertes del Conurbano, que son peronistas, de los votos para gobernador y presidente del candidato del Frente para la Victoria que surja”, reclamó, tildando a su ex aliado político de manipulador.