82% del PBI: déficit cero pero deuda e intereses récord, la herencia atada al FMI que deja Macri

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La megadevaluación del peso hace tambalear al esquema financiero del gobierno de Mauricio Macri. Habiendo heredado una deuda que representaba el 53,6% del PIB, Cambiemos llevará ese ratio a 82% para cuando termine el año. Con fuga de capitales récord y un programa financiero que aún necesita miles de millones de dólares para cerrar en 2019, la deuda no se verá reflejada en un crecimiento de las reservas del país. En tanto, los intereses de deuda preocupan aún más y, aunque no sea antes de las elecciones, abren el camino hacia un nuevo default. La pesada herencia que recibirá el sucesor del ingeniero.

Los informes de la secretaría de Finanzas ya fueron enviados a la papelera de reciclaje. El último escrito oficial registró un incremento de la deuda de 3,3% en el primer trimestre de 2018, hasta los U$S 331.481 millones, un 59,3% del PBI. Sin embargo, en ese balance no estaba contabilizado el préstamo del FMI ni el aumento de casi el 100% del dólar -que cerró en marzo a $20,44-.

Ahora, con el dólar oscilando los $38 y a la espera de nuevos desembolsos, las proyecciones son caóticas. Un estudio realizado por el Observatorio de la Deuda de la Universidad Metropolitana (UMET) a cargo de su rector Nicolás Trotta, advierte que el stock de deuda pública alcanzará para el último cuatrimestre de este año la cifra de U$S348.990 millones, equivalentes a un 82,2% del PBI. La proyección supone un dólar que terminará el año en $44.

El stock de deuda pública alcanzará para el último cuatrimestre de este año la cifra de U$S348.990 millones, equivalentes a un 82,2% del PBI.

Sin embargo, ese no es el dato más alarmante. En el mismo sentido, por simple relación transitiva, los intereses de deuda también aumentarán en relación al PIB. En 2016, los U$S 11.523 millones representaban un 1,3% del PBI, el estudio estima que en 2018 los vencimientos representarán un 2,3% del PBI.

¿Cuál es el plan de convergencia de las calculadoras del Gobierno? Si se logra llevar al país al déficit primario cero, cualquier excedente en la recaudación irá a pagar los intereses de la deuda. De esta manera, el oficialismo necesitará un superávit fiscal cercano al 3% para llegar el equilibrio en la cuenta financiera. Para eso, espeta el oficialismo, la economía tiene que crecer, ya que eso aumentaría la recaudación fiscal sin necesidad de incurrir en un mayor ajuste del gasto.

Esta ecuación cerró en los cuadernos desde que Alfonso Prat Gay asumió como ministro de Hacienda y Finanzas y Federico Sturzenegger era titular del Banco Central. Ingrediente clave de la receta gradualista, el empate entre recaudación y déficit se posterga y el crecimiento aparece siempre como una variable en el horizonte. En tanto, otra corrida cambiaria podría llevar la deuda a niveles cercano al PIB total del país y transformaría a los intereses de la misma como algo impagable, sobre todo en un contexto internacional en el que nadie presta a los emergentes y todos acuden al Tesoro de Estados Unidos, que planea seguir subiendo su tasa y desalienta el desembarco de capitales en la economía en terapia intensiva de Macri.