2019: los intereses de la deuda que atan la suerte de Christine a un segundo mandato de Macri

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Con llave de Casa Rosada, Christine Lagarde agradeció a los argentinos por la organización de una nueva Cumbre de Líderes del G20, a la cual calificó como la mejor de los últimos diez años. Aliada a la administración de Mauricio Macri tanto por ideas como conveniencia, la dama del hierro del Fondo Monetario Internacional también piensa en 2019 y un poco más allá, cuando comiencen a devengar los pagos de la deuda de 56 mil millones de dólares que la Argentina tomó del organismo.

Con una visión parecida al presidente estadounidense Donald Trump en cuanto al apoyo al país que gobierna Macri, se diferencia del mandatario norteamericano por la defensa de los aumentos de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (FED). Afiliada a la ortodoxia económica, madame Lagarde considera legítima y necesaria la subida de las tasas que Trump critica públicamente, sobre todo vía Twitter, red social de preferencia para los embates del presidente anglosajón.

De cara a 2019, aunque admite que el Fondo se sentará a trabajar con cualquier presidente electo en el préstamo otorgado a la administración  de Macri, Lagarde ya ató su suerte a la del líder del PRO. Cualquier otro candidato significa, por lo menos, una renegociación de las pautas del acuerdo de 56 mil millones de dólares para financiar al gradualismo en el camino de cornisa del default.

Sobre el G20 organizado por Argentina, apenas una semana después de un superclásico fallido, que generó dudas sobre la capacidad del país de brindar seguridad a los 20 mandatarios de las potencias más importantes del mundo, Lagarde no escatimó elogios: “Fue un encuentro hermoso, todos tenían temores sobre el encuentro, todos esperaban que fuera un fiasco por varias razones y gracias a la genialidad argentina resultó ser uno de los mejores G20 que he visto. Y yo soy una veterana en G20, he concurrido a ellos por más de 10 años; este ha sido, por lejos, el mejor”.

Menos caótica que Trump en sus maneras, con diálogo continuo con Macri y con tarjeta de viajera frecuente a la Argentina (vino tres veces en el último año), Lagarde reaparece ahora como la aliada estratégica del presidente argentino. La presencia de Jair Bolsonaro en la región llama a Trump a elegir un nuevo preferido para liderar la región, lucha en la que la postura moderada de Macri, sobre todo en la relación bilateral con China, tiene las que perder. En ese marco, el papel de Christine Lagarde volverá a ser protagónico ya que la dama de hierro tampoco sabe qué esperar de Bolsonaro.