133 votos: juega el Gobierno su última carta a todo o nada para aprobar la reforma

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Luego de la escandalosa sesión del jueves, el Gobierno juega su última carta en un clima de máxima tensión para aprobar la ley de reforma previsional. El Gobierno ya acordó con los gobernadores, se espera que hoy haya quórum y finalmente se apruebe el “corazón” del reformismo permanente, que pregona el presidente Mauricio Macri. Mientras el Congreso permanece blindado por la Polícia de la Ciudad (en reemplazo de las fuerzas que coordinaba la ministra Patricia Bullrich), se esperan miles de manifestantes y se teme una nueva reedición dramática de la violencia que se vivió en las afueras del palacio legislativo.

El pacto de “emergencia” del Gobierno con los gobernadores tiene números concretos: a partir de las 14 tiene que haber 129 diputados sentados en sus bancas para comenzar a debatir la reforma que impulsa el oficialismo y que cuenta con media sanción del Senado. Luego, en Cambiemos precisan solamente de un aliado: el interbloque Argentina Federal, que cuenta con 35 votos.

Las cuentas dan así: mientras los gobernadores, líderes de facto del interbloque, necesitan aprobar el pacto fiscal que el oficialismo firmó con 23 provincias (a excepción de San Luis), en Cambiemos necesitan de al menos 25 votos del total de 35 que dispone el salteño Pablo Kosiner, jefe del grupo de diputados peronistas no K.

En limpio: 140 diputados para el quórum y 133 votos positivos de mínima para aprobar la ley. Tras la embestida de Carrió a los planes oficiales, se sumó la posibilidad de brindarles un “bono” extra a los jubilados (que en sí destrabó la negociación con el peronismo federal) como compensación en marzo. Tendrá un costo de $123.000 millones que el Gobierno fondeará con la reforma impositiva y la misma previsional.

En Cambiemos necesitan de al menos 25 votos del total de 35  que dispone el salteño Pablo Kosiner, jefe del grupo de diputados peronistas no K.

Dentro de Cambiemos muestran cautela ya que piensan que las protestas convocadas y el paro de la CGT podría -nuevamente- convulsionar la sesión y ahuyentar a algunos bloques, tal como pasó el jueves.