“Macri nos prometió en persona que el ENARD seguirá vigente”

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Sebastián Crismanich habla pausado y tranquilo. Con esa tonada tan característica de los oriundos del litoral argentino. Si bien hace dos años que ya no compite profesionalmente en taekwondo, el correntino se mantiene como si nunca se hubiese retirado. Apenas se perciben cambios físicos en comparación a aquel chico que con 24 años tocó el cielo con las manos, al ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

“Sin dudas fue una proeza. Algo así como que un país asiático gane el Mundial de fútbol”, asegura. La sola mención del oro olímpico consigue emocionarlo; se le dibuja una sonrisa en la cara que se mantendrá durante un buen rato. “Fue el máximo objetivo que me propuse en mi vida y lo conseguí. A los ocho años conocí a Camau Espínola (ndR: especialista en yachting y ganador de cuatro medallas olímpicas) en una charla y nos contó el orgullo que sentía al representar al país. Tomé el ejemplo y quise convertirme en eso mismo. Por suerte, 18 años después lo logré”.

Actualmente, Crismanich reparte su tiempo entre funciones dirgenciales (es presidente de la federación correntina de taekwondo y miembro de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico argentino) y su vocación de docente. En 2013 abrió la primera academia, junto a su hermano Mauro y recientemente inauguró otra, en Lanús, en donde recibió a El Canciller.

– ¿Estás de acuerdo con el proyecto que presentó el Gobierno para tener más control sobre el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD)?

Yo soy mucho de creer en la palabra. La propuesta que le llevamos al presidente Macri fue aceptada y él mismo nos prometió que esas condiciones se iban a respetar. Es indispensable que los fondos necesarios para alto rendimiento fluyan en el lapso de tiempo que necesita el deporte y no en tiempos políticos, donde todo es más burocrático. Más allá de que el dinero pase por otras manos, otras entidades, creo que el deportista no se va a ver afectado a la hora de representar al país.

Nos juntamos atletas, entrenadores y referentes deportivos del país junto a autoridades del Comité Olímpico Argentino y el ENARD para ver el tema. Políticamente se aceptó que el deporte argentino siga teniendo la misma línea de desarrollo, apoyar para que se profundice más.

Si no funciona el sistema nos juntaremos y replantearemos la situación. Si bien ya no estoy más como atleta no me olvido de que hay una generación que viene atrás, que son dignos de representar a nuestro país. Lucharemos por ellos.

– Desde su creación, el ENARD gozó de un amplio consenso entre los deportistas argentinos. ¿Creés que el cambio era necesario?

No lo sé. Lo que le manifestamos al Presidente es que queremos que el ENARD sea autárquico. Si los fondos no llegan no se puede realizar la preparación adecuada en los sudamericanos, panamericanos y/o Juegos Olímpicos.

– ¿Cuáles son los principales aspectos a mejorar en el deporte argentino?

Se tiene que mejorar fundamentalmente la inversión en infraestructura, sobre todo en el interior del país. Las provincias que tienen mayor poder adquisitivo, como Córdoba o San Luis, pueden organizar una estructura en torno al deporte. Pero hay otras en donde los talentos que surgen no llegan, porque no hay un sistema que los pueda captar, porque faltan grupos humanos de trabajo y porque falta infraestructura.

– ¿Se sienten escuchados por los funcionarios ligados al deporte?

Sí, al menos mucho más que en décadas anteriores. Llegar a ellos era prácticamente imposible.  El deporte se está metiendo mucho en la cultura argentina. Hoy se solucionan muchos problemas de las sociedades a través del deporte. Finalmente los dirigentes políticos entendieron el mensaje.

– Faltan dos años para los Juegos Olímpicos de Tokyo. ¿Con qué perspectivas los esperás?

En 2020 se cumplirán 10 años de la creación del ENARD, por lo que será un buen momento para evaluar el fruto de tanto trabajo. De todos modos, hay que tener en cuenta que los otros países también evolucionaron y a otra velocidad. Por ejemplo, Colombia invierte en deporte cinco veces más que Argentina. Es una realidad que no se puede obviar.

Creo que el piso de rendimiento tiene que ser lo logrado en Río de Janeiro (ndr: Argentina obtuvo cuatro medallas, tres de ellas doradas). También estaremos atentos a los diplomas que podamos conseguir.

– Dijiste que mirás la medalla de oro una vez al año. ¿Por qué?

Verla me genera un retortijón por dentro, de sentimientos y emociones. Me da mucha nostalgia y me gustaría llevar el tiempo atrás; volver a vivir todo eso. Ese día logré el objetivo que tenía a los ocho años, fue un momento inolvidable e increíble.

El taekwondo es mi vida, donde pase los momentos más lindos pero también los más tristes: lesiones, irme lejos de mi casa, ver a mi familia dos veces al año, viajes constantes. No lo cambiaría por nada, fue una vida que me desarrolló en todos los aspectos.

– Fuiste el primer atleta argentino en lograr una medalla de oro olímpica en un deporte individual tras 64 años.  Seis años después, ¿lograste dimensionar ese triunfo?

A veces creo que no tomé real dimensión de lo que conseguí. Es algo incalculable, la medalla olímpica es para un país, no cabe en una sola persona. Es un triunfo nacional, tiene más que ver con un grupo de personas y un país que de alguna manera estuvo atrás apoyándome.



CUESTIONARIO FLOTANTE

– Una serie de Netflix

Vikingos, me encanta.

– Película favorita de artes marciales

Todas las de Van Dam. Cuando era chico era mi ídolo, quería ser como él.

– Comida preferida de Corrientes

Chipá

– ¿Y el asado?

Siempre, me gusta hacerlo. Con ensalada

– Un deportista argentino

Manu Ginóbili. Es un referente tanto dentro como fuera de la cancha. Conozco muchas historias de él, porque trabajamos bajo la misma empresa que nos representa. Me siento identificado con el trabajo que hace, la responsabilidad que tiene para con las generaciones que vienen abajo. Me inspira.

– Un libro

Generalmente motivacionales. “El Alquimista” me hizo muy bien en un momento clave, previo a los Juegos Olímpicos.

– El saludo más increíble que recibiste tras la medalla de oro

Salía de un programa de TV y me iba para lo de un amigo, en taxi. Cuando hacemos la parada final, el señor, emocionado, casi lagrimeando, me felicitó. Le ofrecí que nos sacásemos una foto pero no quería.

Yo tenía la medalla en el bolsillo y cuando la saqué estalló en llanto durante 5 minutos. Eso me sorprendió, no lograba darme cuenta del impacto que había tenido en la sociedad la medalla.

– El emoji más usado

Deditos, como hand loose.